¿Sabía usted que aunque estamos salvos en el espíritu, el evangelio de la gracia viene a salvar nuestra ALMA, que es la carne?
Pablo, NO usa mucho el término “alma”, porque después de la Cruz, somos espíritus vivificantes. Nuestro espíritu siempre ha estado salvo; entendiendo que el evangelio de la gracia no es para salvar el espíritu, sino para salvar el ALMA (nuestra carne).
La fe es un don para el ALMA (carne), para que caminemos bien y reinemos en vida y no perecer (morir) antes de tiempo. Una persona que no conoce la gracia, vive para SATANÁS (para su carne). Ya que la carne es lo único que representa a Satanás en la tierra, ya que el personaje fue destruido.
Hebreos 6: 19 dice que tenemos una firme ANCLA del “alma”. Todo creyente pasa situaciones difíciles, que otros desmayan y se van. La persona que tiene la gracia está ANCLADA. La Biblia nos compara con un BARCO. Nuestra vida es un barco que navega a través de la VIDA buscando donde anclarse.
Escuchar la predicación de Jesucristo hombre, Apóstol José Luis De Jesús Miranda nos ancla y nos da firmeza en la vida, y vivimos para que la palabra corra.
Muchos anhelan la VERDAD y al descubrirla, sus vidas quedan ANCLADAS, pasando firmes los vendavales de la vida, encontrando así el agua de la vida.
1ª a los Corintios 15: 1 y 2 nos invita a retener la palabra de gracia (la incircuncisión) para salvarnos, no espiritualmente, sino diariamente. La salvación que se pierde es la de su CARNE, NO la de su espíritu, ya que nunca estuvo perdida, no pagamos por eso; y además recibimos el evangelio, si primeramente somos salvos en espíritu porque no es de todos la fe.
Si retenemos el evangelio, no creemos en vano, ya que ese evangelio que Pablo enseña, es para salvar el ALMA, nuestro diario vivir, confesando correctamente el pacto nos sanamos y prosperamos. Si no, somos entregados a Satanás (a la carne), según 1ª los Corintios 5: 5. Estas personas blasfeman del pacto y van de mal el peor.
Muchos rechazan a fe y caen en mala conciencia (creen que hay pecado), naufragando en la fe (1ª a Timoteo 1: 19 y 20). Van a misa, blasfeman y se pierden en las turbulentas olas de la vida, sin fe. Sin cobertura angelical.
Ahora somos una NUEVA CREACIÓN (Gálatas 6: 15), y no es la circuncisión ni la incircuncisión lo que vale, ya que el ancla de la palabra (la incircuncisión), salvar el alma, nuestro cuerpo. La fe no es para el espíritu, sino la carne.
Apreciable lector: Declaramos que sus ojos se alumbran para entender que el mundo está fastidiado por no estar anclado en la palabra de gracia.
¡Bendecido!