Ministración de la Palabra:
Bueno, hoy en día tenemos instrucciones de nuestro Padre, como de costumbre. Así que reciban todos ustedes allí; pastores, obispos, colaboradores de nuestro Apóstol, que no se avergüenzan de él ni de su doctrina ni de lo que enseña, reciban saludos abrazos de parte de nuestro Padre.
Hoy, una vez más, tenemos instrucciones de parte de él para su amada. Y la temática, que por sus instrucciones vamos a estar compartiendo hoy en día es “La Segunda Bestia y El Ángel”.
Con anteriormente el Apóstol nos había venido diciendo con relación a la bestia y Apocalipsis, el Apóstol nos ha enseñado que Apocalipsis en principio, ese término está mal aplicado a ese libro. La razón: Apocalipsis literalmente significa Revelación y cuando vamos allí, allí no hay nada revelado, todo queda en símbolo. Revelación significa un misterio aclarado. Revelación se le dio al apóstol Pablo. Por eso es que el apóstol Pablo habla tan claro. Los profetas no entendieron nada, todos los profetas, ninguno de los profetas entendieron, tampoco Juan.
Pero el Apóstol siempre ha dicho que Apocalipsis es un libro escrito en códigos para él. Y eso lo que significa es que, escuche bien, mire, Juan era un legalista, punto. Juan estaba sometido a la ley. Juan estaba sometido a la circuncisión, a Moisés, y añadido a eso, la experiencia de Jesús de Nazaret. Por lo tanto, el evangelio nos enseña que la ley es sombra, la ley es un velo, la ley produce ira, la ley es maldición. Si Juan tiene eso en la cabeza lo que él va a ver es eso.
Aunque posicionalmente, doctrinalmente, ya el rumbo de la historia había sufrido un cambio positivo en términos de pactología. En la cruz del Calvario, Jesucristo ya había destruido al diablo, ya había terminado con la consumación de los siglos, había perfeccionado a la iglesia, pero en cuanto a Juan, por causa de la doctrina que él mantenía en su cabeza para él era vivo.
Por lo tanto, Juan fue un individuo que no se sometió a Pablo, al no someterse a Pablo y comenzar a confesar: Yo quiero poder de Dios; Dios mismo le envió un poder. Y fue un poder engañoso, dice literalmente Tesalonicenses, para que crean a la mentira por no obedecer a la verdad. Pero era engañoso en cuanto al conocimiento que Juan poseía, no porque allí no habían unas verdades. Allí estaban las verdades, pero Juan no las estaba entendiendo por causa de su condición. Por eso es que está registrado y los mismos ángeles permiten que se codifique y se registre así.
Entonces, Apocalipsis dependiendo de cómo tú lo veas es falso o es cierto. Si tú lo vas a ver con una mente legalista, de la circuncisión, va a ser falso para ti; porque tu condición interna es esa, de falsedad, estás mezclado. Pero, si tú lo miras desde el punto de vista que el único Edificador de la iglesia tiene autoridad para presentarlo, entonces tú vas a encontrarle sentido y revelación a ese libro de la Biblia llamado Apocalipsis. (Aplausos)
Entonces, en base a ese pensamiento vamos a ir a Apocalipsis capítulo 13, verso 1. ¿Lo tenemos todos? Mira el verso 1, “Me paré sobre la arena del mar, y vi subir del mar una…” ¿Qué? Nota la expresión: “Y vi”. Ese es el capítulo 13.
Mira el verso 2. “Y la bestia que vi..” El Apóstol nos explicaba la tipología de lo que significaba la bestia, que era en nuestro aspecto qué, hombre, carne. Era similitud, tipología de hombre. Cuando se utiliza el término bestia, aquí está hablando de un hombre. Eso es lo que significa.
Ahora, observa el verso 7 de ese mismo capítulo. “Y se le permitió hacer guerra contra los santos.” ¿A quién? A la bestia. “Se le permitió hacer guerra contra los santos, y…” ¿Qué? “Y vencerlos. También se le dio autoridad sobre toda tribu, pueblo, lengua y nación.” ¿A quién? ¿Se le dio autoridad? ¿Para gobernar? Para controlar el mundo. Pero cuando tú entiendes la tipología de bestia, ¿de qué está hablando? De un hombre, de una autoridad. ¿Está claro eso?
Ahora, mira el verso 11. “Después vi…” ¿Vi qué? “Otra bestia.” Y aquí es donde nuestro Apóstol quiere edificar hoy en día, en “otra bestia”. Ahora, nota que en este capítulo 13, Juan está observando: “Vi una bestia. Vi una bestia.”
Un principio que tenemos que comprender de Apocalipsis, primero, que Apocalipsis no está en orden cronológico. Juan, Juan no entendió nada. Es más, él mismo concluyó: Vi y no entendí. Hubo dos escritores que hicieron esa expresión: Daniel, que dijo: Vi y no entendí; y Juan. Ninguno de los dos entendieron. Ninguno de los dos. Entonces, escuche bien. Nota la característica de esa expresión. Juan dice: Vi. Vi. Vi.
Ahora, en el capítulo 14, verso 6 mira lo que dice: “Vi volar por en medio del cielo a…” ¿Quién? “A otro ángel, que tenía el evangelio eterno para predicarlo a los moradores de la tierra, a toda nación, tribu, lengua y pueblo.” (Aplausos)
Entonces, el Apóstol decía: La bestia que Juan está viendo en el capítulo 14, de lo cual él no está recibiendo revelación, él dice: -Mira, a esa se le dio una autoridad para gobernar todo pueblo y nación. Pero ahora, en el capítulo 14, él ve no una bestia, él ve un ángel del cielo. Pero él no tiene revelación de lo que está pasando allí, si él anda bajo un lente, es más, él lo que está diciendo: -Muchacho, ahora viene alguien ahí a predicar el evangelio eterno. Qué gloria.
Pero él no está entendiendo lo que está viendo, sin embargo, nota el señalamiento, la característica que ese ángel iba a tener el mismo dominio que la bestia que habla en el capítulo 13. ¡HELLO! Lo único que venía predicando el evangelio eterno, el evangelio que siempre ha sido, que ha sido desde la eternidad y hasta la eternidad, el evangelio que permanece. ¡HELLO!
Oye, el Apóstol decía: Juan, la bestia que ve en el capítulo 13 ahora la ve como ángel en el capítulo 14. ¡HELLO! Oye, yo te digo… Digo, el detalle es que tú no puedes ir donde Juan para entender esto, tú tienes que ir donde el perito arquitecto. Porque, primero, esto no está en orden; segundo, él no entendió, y tercero, tú tienes que limpiarte de la contaminación del sistema religioso, de la previa información que tú tenías de la religión para que no seas contaminado a tratar de interpretar lo que usted no puede interpretar. Usted no tiene llamado a interpretar nada aquí, usted tiene llamado a recibir una edificación de su Apóstol. Eso es todo. (Aplausos)
-Pastor, ¿y si yo no lo entiendo? Bueno. Es más, usted no está llamado ni a entenderlo, usted está llamado a creerlo. Porque eso es lo que es fe. ¿Eso no es lo que es fe? Yo creí conforme a lo que está escrito, por lo cual hablé. Y después que usted entra en ese espíritu de fe, entonces el ángel dice: -Ah bueno, ahora le puedo dar entendimiento. Pero, ¿cómo tú vas a tratar de entenderlo antes? Digo, así cualquiera: -Déjame entenderlo primero para decir que es así. Así cualquiera. Tienes que entrar en fe, sino no eres de fe, y si no eres de fe no puedes agradarle. ¡Ay, Padre!
Ahora, mira el verso 7. “Diciendo a gran voz: Temed a Dios, y dadle gloria, porque la hora de su juicio ha llegado; y adorad a aquel que hizo el cielo y la tierra, el mar y las fuentes de las aguas.” Entonces, como Juan lo que tiene es una mentalidad legalista, Juan dice: -Muchacho, hay que adorarlo. Pero, espérate. Juan, eso no era para ti. Pero, como él lo que tiene es a Moisés en su cabeza, él utiliza el término adoración. Pero en la verbología paulina el término adoración no existe, eso es viejo testamentario, eso es de Moisés. En el nuevo pacto lo que aparece es el término de alabanza.
Por lo tanto, Juan está entendiendo para él: -Oye, esto es gloria. Mira, vamos a adorar. No. Él interpretó eso, pero no había tal cosas. Chico, hacen 50 años que Cristo había muerto y resucitado. ¿Estamos claros?
Y otro punto bien interesante es que él establece aquí, en ese mismo verso: “Porque la hora de su juicio ha llegado.” Pero eso es paralelo a Romanos 2:16, En el día en que Dios juzgará por medio de qué, de Jesucristo los secretos de los hombres conforme a qué, conforme a qué, qué evangelio, qué traía el ángel, qué traía, el evangelio eterno. Y eso es lo que en Romanos 2:16 establece Pablo como fundamento: “En el día en que Dios juzgará por medio de Jesucristo los secretos de los hombres, conforme a mi evangelio”, el evangelio eterno. (Aplausos)
Entonces, no era un juicio de condenación, era un juicio por medio del evangelio donde venía a dividirte, a bendecirte, a prosperarte.
El Apóstol nos tocaba otro detallito en el verso 8, mira qué interesante: “Otro ángel le siguió, diciendo: Ha caído, ha caído Babilonia, la gran ciudad, porque ha hecho beber a todas las naciones del vino del furor de su fornicación.” Y el Apóstol nos decía: Esto es el sistema religioso que ha contaminado a todas las naciones del mundo, entiéndase, sistema católico romano, pentecostal, bautista, por su adulterio espiritual. Y el Apóstol nos decía: Lo que hemos estado viendo en estos días con el Ex-Obispo Rafael Pardo, eso fue las primicias. Ya tenemos reportes de docenas de obispos católicos de mucho nombre en Colombia… (Aplausos)
Escuche bien. Por causa de seguridad no podemos mencionarlos. Pero en Colombia, en Costa Rica, en Brasil y en otros países ya tenemos reportes de decenas de obispos católicos romanos que ya se han sometido a esta forma de doctrina, dando indicio de que la Babilonia ha comenzado a ser destapada y destruida. (Aplausos)
Pero eso es como resultado del ángel que venía con el evangelio eterno, que para Juan era la bestia. Porque, imagínate, un hombre que él ve predicando en contra de la doctrina que él enseña, ese es el diablo para él. Es bestia para él, seguro que es bestia, si va en contra de su negocio. No ve que le está tumbando su imperio monetario, era el puro diablo para él. Seguro, si lo está viendo con la mentalidad de su interés personal y de su corrupción doctrinal. ¡HELLO! ¡ABBA PADRE!
Oye, y mira el verso 10. “Y él también beberá del vino de la ira de Dios, que ha sido vaciado puro en el caliz de su ira; y será atormentado con fuego y azufre delante de los santos ángeles y del Cordero; y el humo de su tormento sube por los siglos de los siglos.”
El Apóstol decía: Mira, para tú entender ese revolú que Juan no está entendiendo, tú tienes que ir donde Pablo. Pablo cuando habla de ira, cuando habla de juicio, él habla de unos vasos de ira que fueron preparados para ser destruidos. Tú tienes que comprender que cuando a Juan se le da esta visión profética han pasado 50 años después de la muerte y resurrección de Jesucristo. Por lo tanto, lo que ahí está tomando lugar es, sencillamente, una manifestación de dos simientes que hay en esta tierra, donde hay unos que no van a ser salvos, punto.
¿Tú quieres verlo? Vamos un segundito. El Apóstol me pidió que tocaras esta cita: Romanos capítulo 9, verso 20. “Mas antes, oh hombre, ¿quién eres tú, para que alterques con Dios? ¿Dirá el vaso de barro al que lo formó: ¿Por qué me has hecho así? ¿O no tiene potestad el alfarero sobre el barro, para hacer de la misma masa un vaso para honra y otro para deshonra? ¿Y qué, si Dios, queriendo mostrar su…” ¿Qué? “Su ira y hacer notorio su poder, soportó con mucha paciencia los vasos de ira preparados para destrucción.”
Pero eso es para los vasos de ira. La ira de Dios va a ser para los vasos de ira. Pero para la iglesia, ¿hay ira? No. Para la iglesia no hay ira, para la iglesia lo que hay es gloria.
Bueno, mira lo que sigue diciendo: “Y para ser notorias, verso 23, las riquezas de su gloria, las mostró para con los vasos de misericordia que él preparó de antemano para gloria.”
Entonces, la iglesia está bien guardada para la gloria del Señor aquí en la tierra. Pero el que no es vaso de gloria es un varo de ira, por lo tanto, la ira de Dios va a ser manifestada sobre esos vasos de ira. ¡HELLO! Oye, qué tremendo.
Tú sabes que el Apóstol decía: Tan pronto Babilonia sea destruida, de cual ya comenzamos a ver los efectos, ya estamos mirando las columnas cayéndose. ¿Qué significa eso? Ex-obispos sometiéndose a esta doctrina. ¿Qué significa esto? Personas del sistema religioso, pentecostales, sometiéndose a esta enseñanza. Más de 27 naciones en el mundo sometiéndose a esta enseñanza. Es el comienzo de la destrucción de un sistema corrupto de entendimiento que no se sometió a Pablo.
¿Quiénes eran ellos? ¿Quién fundó ese sistema? Mira, Pedro, Juan, Santiago, eran las columnas principales de esa Babilonia original. Porque su enseñanza doctrinal lo que incluía era qué, lo que incluía era obra, misas, novenarios, ayunos, rudimentos, bautismos, imposición de manos, juicios, diablos, demoniología. Ese sistema relgioso fundado por Pedro y los apóstoles de Jesús de Nazaret fueron los que levantaron ese imperio babilónico. Pero, ¿qué sucede? Que ese sistema de engaño ya ha comenzado a ser destruido por el mensaje de la bestia, o si tú lo quieres entendeder, del otro ángel. (Aplausos)
Juan no entendió el misterio. Es que no era para los judíos. Este misterio no era para ellos. Este misterio era, esta gloria era para los gentiles.
Vamos a ir a Colosenses capítulo 1, verso 26. Mira, bendecido, no trates de meterte a interpretar esto, espera las instrucciones del Edificador. Sométete a las instrucciones, porque si te metes tú mismo, imagínate. Espera. No ves que ese libro, primero, no fue escrito para ti, eso fue para el Apóstol. Y el Apóstol es el único que tiene la llave para sacar el tesoro que está ahí escondido, más nadie. (Aplausos)
Colosenses 1:26. “El misterio que había estado oculto desde los siglos y edades, pero que ahora ha sido manifestado a sus santos, a quienes Dios quiso dar a conocer las riquezas de la gloria de este misterio entre…” ¿Quiénes? ¿Entre quiénes? Ah, pues, entonces no era para los judíos. ¿Para quiénes era? ¿Y quiénes son los gentiles? Diga: YO SOY LOS GENTILES, POR LO TANTO, ESTE MISTERIO ESTA GLORIA ERA PARA MÍ. Esto no era para el pueblo de
Israel, era para la iglesia. (Aplausos)
Entonces, el ángel se la está mostrando a Juan, pero como no era para él, él no lo puede entender, si eso no era para él. Para él se quedó sin ser revelado, para él se quedó oculto. ¡Ay, Padre!
Oye, el Apóstol nos hacía entender un detallito bien interesante también. Vamos a regresar al capítulo 14, para ver este detallito bien interesante. Apocalipsis capítulo 14, el verso 11. ¡ABBA PADRE! Mira qué interesante. “Y el humo de su tormento sube por los siglos de los siglos. Y no tienen reposo de día ni de noche los que adoran a la bestia y a…” ¿Qué? ¿Y, a qué? ¿Y, a qué?
¿Tú sabes lo que el Apóstol decía? Mira, lo que imagen significa. ¿Tú sabes lo que significa la imagen? Que él iba a estar hablando desde Colombia y a través de su imagen, que su imagen iba a estar en el mundo entero. Lo que pasa es que Juan, él está mirando algo que no entiende. Pero dice que se le dio vida a la imagen. ¿Cómo se le dio vida a la imagen? A través del medio. ¿Cómo a una imagen se le da vida? Dice que se le dio vida a la imagen de la bestia. Vía satélite para todas las naciones del mundo. Oye, qué clase de gloria.
El lenguaje de Juan es un lenguaje que va en línea con su condición interna. Quiere decir que para poder entender esto tienes que tener los lentes de quién. ¿De Pablo? No te metas con los lentes de Pablo, tienes que tener los lentes de tu Apóstol, de nuestro Apóstol José Luis, porque él es quien explica a Pablo. Si te metes tú solo. Si tú nunca entendías a Pablo. Tú estabas en el sistema y aunque tenía a Pablo no lo entendías tampoco. Es que Pablo no escribió para ti.
¿Pablo escribió para ti? No, él dejó un fundamento para los gentiles, pero como código para el que venía a edificar para los gentiles. Eso es como una carrera de relevo. Y Pablo llegó, muchacho, hasta el año 70. ¿Dónde está el otro? Toma. Y ahí él lo cogió y siguió con la edificación, pero eso no fue para ti. Por eso es que somos iglesia no cabeza.
Oye, mira, quiero concluir en el capítulo 14, versículo 14. Nota la secuencia de eventos, primero, no está en orden cronológico; segundo, está hablando de un mismo evento, pero que el ángel se lo presenta de diferentes escenas a Juan, pero era para confundirlo. Él no está entendiendo lo que está ocurriendo allí, pero es que no era para él.
Pero, mira lo que escribe el verso 14. “Miré, y he aquí una nube blanca; y sobre la nube uno sentado semejante al Hijo del Hombre, que tenía en la cabeza una corona de oro, y en la mano una hoz aguda. Y del templo salió otro ángel, clamando a gran voz al que estaba sentado sobre la nube: Mete tu hoz, y siega; porque la hora de segar ha llegado, pues la mies de la tierra está madura.” (Aplausos)
Acto seguido, oye, acto seguido al derrumbamiento de Babilonia que es el Sistema Religoso corrupto sometido a Juan, a Pedro, a Santiago, a los apóstoles de Jesús de Nazaret; entonces, viene otro ángel y aparece otra manifestación, que es la misma del ángel, la misma de la bestia. Aparece la manifestación del mismo Dios diciéndole: Mete tu hoz sobre la tierra porque el tiempo ha llegado, la siega está lista, es tiempo de cosecha. (Aplausos)
Mira, y ese es el cumplimiento de lo que dice Romanos capítulo 1, verso 5: “La gracia y el apostolado para la obediencia a la fe en todas las naciones del mundo”. Él lo está viendo y no lo está entendiendo.
Pero ya el perito arquitecto lo había colocado como fundamento. Y hoy, tú y yo, la iglesia de Jesucristo somos testigos de la etapa, la hora más importante en la historia. Estamos presentes, testigo oculares de la manifestación de Dios mismo aquí en la tierra, gobernando sobre su iglesia. (Aplausos) Él mismo edificando su pueblo, edificando su amada, para la obediencia a la fe en todas las naciones del mundo. (Aplausos) ¡HELLO! Así es. –Músicos-.
Éstas han sido las instrucciones de tu Papá, mi Padre, Dios mismo para nosotros, del Doctor José Luis De Jesús Miranda. Declaro una semana próspera para ti y bendecida con toda bendición.